El GLP-1 llegó al corazón. El sistema, todavía no.
Cada 29 de septiembre el mundo mira al corazón, y lo hace con razón: las enfermedades cardiovasculares cobran más de 20 millones de vidas al año y, según la Federación Mundial del Corazón, el 80% de esas muertes se explica por factores de riesgo que pueden prevenirse o controlarse. En Chile la cifra tiene nombre propio… en 2024 las enfermedades del sistema circulatorio causaron 32.011 muertes, es decir, siguen siendo la primera causa de muerte del país, apenas por delante del cáncer.
En ese escenario apareció una familia de medicamentos que hace una década asociábamos solo a la diabetes y que hoy se conversa en consultas, directorios y sobremesas: los agonistas del receptor GLP-1. El ensayo SELECT siguió a 17.604 personas con sobrepeso u obesidad y enfermedad cardiovascular previa, sin diabetes, y mostró que la semaglutida redujo en un 20% el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular o muerte cardiovascular. SURPASS-CVOT, publicado en diciembre de 2025, mostró que la tirzepatida protege el corazón al menos tanto como un GLP-1 ya probado, con más pérdida de peso.
Hay un dato que me parece más interesante que el titular. Un análisis de SELECT publicado este año no logró atribuir con certeza el beneficio cardiovascular a los factores de riesgo conocidos: la cintura y la inflamación explicarían una parte, el peso por sí solo bastante menos, y el resto sigue abierto. O sea, estos fármacos no son solo «para bajar de peso». Son algo que todavía estamos terminando de entender.
Y aquí está la trampa. Cuando una molécula funciona, la tentación es pensar que el problema está resuelto.
No lo está, por tres razones. La primera es el Acceso: la OMS, en su primera guía sobre GLP-1 para obesidad, estimó que incluso con una expansión rápida de la producción llegarán a menos del 10% de quienes podrían beneficiarse hacia 2030. La segunda es la Adherencia: en SELECT, uno de cada diez pacientes suspendió el tratamiento por efectos adversos. La tercera es el Diseño: la misma OMS recomienda acompañar el fármaco con intervenciones sobre alimentación y actividad física, porque el medicamento rinde más dentro de un programa que como respuesta aislada.
Para usted, la conclusión es concreta: si vive con enfermedad cardiovascular, obesidad o diabetes, la conversación sobre estos tratamientos es legítima y se tiene con su médico, junto a la presión arterial, el colesterol, el tabaco y el movimiento, que siguen siendo la base.
Para una clínica, una aseguradora o una empresa, la pregunta es otra: no si cubrir o no un medicamento, sino a quién seleccionar, cómo acompañar y cómo medir que el beneficio llegue al corazón y no solo a la balanza. Así, la Salud Cardiovascular deja de ser una campaña de un día y se convierte en un Programa.
El fármaco es una herramienta. La Prevención sigue siendo una decisión de sistema.
Fuentes: World Heart Federation, Don't Miss a Beat 2026 · DEIS-MINSAL, defunciones 2024 (vía GesNova Salud) · Lincoff AM, et al. SELECT. N Engl J Med 2023 · Nicholls SJ, et al. SURPASS-CVOT. N Engl J Med 2025 · Colhoun HM, et al. Mediación en SELECT. Eur Heart J 2026 · OMS, guía sobre GLP-1 en obesidad, 2025
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Edición 01 · Septiembre 2026 — La longevidad no es un tratamiento. Es un diseño.












