Él dice que no va al médico. Nadie sabe si es cierto.

Él lo dice con una mezcla de orgullo y resignación, «yo no voy al médico», y todos le creemos: las campañas de noviembre lo repiten, su empresa lo asume, los propios médicos lo contamos como anécdota de sobremesa. Al preparar esta edición busqué la cifra chilena que lo respalda. No encontré una medición nacional, única y comparable entre subsistemas, que diga cuánto menos consultan los hombres en Chile, ni cuánto más tarde. Lo que apareció es parcial y no apunta en una sola dirección.
En 2018, según datos del Observatorio Ciudadano del Ministerio de Salud recogidos por la prensa, en Fonasa se hizo el Examen de Medicina Preventiva el 16 % de los hombres y el 13 % de las mujeres entre 20 y 65 años. Es un dato parcial, de un solo año y de fuente secundaria. En las isapres, según el Observatorio de Género de la Superintendencia de Salud, los hombres usaron en 2024 un promedio de 28 prestaciones al año y las mujeres 39; es uso total, no prevención ni consulta tardía. Ninguno de los dos datos mide lo que afirma el titular. Lo que sí cuenta con una estimación internacional sistemática es otra cosa: de las muertes por cáncer de piel no melanoma atribuibles al trabajo bajo el sol en el mundo, el 65 % son de hombres, según la OMS y la OIT para 2019. Es una proporción de muertes estimadas con modelos, para el mundo y no para Chile, y no una prueba de consulta tardía; dice que una parte de la carga masculina está asociada a exposiciones laborales, es decir, a condiciones que una organización debe gestionar, y no solo al orgullo de él.
Movember es una campaña de divulgación, no una efeméride sanitaria, y quizás por eso sirva mejor para hacer una pregunta que para repetir una consigna… ¿Sabes, con tus propios datos, si los hombres de tu empresa o de tu cartera usan menos la prevención que las mujeres? ¿A qué edad? ¿Con qué oportunidad, cuando la usan? Las explicaciones habituales, horarios que no calzan, la costumbre de aguantar, programas diseñados para quien ya consulta, son mecanismos plausibles, no causas demostradas. Antes de rediseñar un horario conviene saber si el horario era el problema de él, o solo el nuestro.
Lo que una organización puede hacer este mes no necesita esperar a que el Estado publique la cifra. Medir el uso de la prevención entre las personas elegibles, por sexo y edad, con denominadores. Preguntarle a él, y a los que son como él, por qué no fueron, con datos agregados y confidenciales. Y probar un cambio acotado, con captación de los elegibles, controles indicados completados y desenlaces definidos de antemano. Más controles no son necesariamente mejores: importa que sean los indicados. Sin línea de base y sin comparador, un programa de salud masculina difícilmente sabrá si funcionó.
Queda, por último, la pregunta que ordena las anteriores: ¿qué le hace esto a los años de vida con autonomía, y quién decide que ocurra? Es una pregunta de investigación, no un beneficio cuantificado ni una cifra medida en Chile. Y quien decide que ocurra o no es en parte él, y en parte el horario, el cargo y el diseño de beneficios que su organización le ofrece.
Él quizás consulte tarde. Lo cierto es que todavía falta preguntárselo bien: no cuántas prestaciones usa, sino cuáles necesita y cuándo.
Fuentes: Escuela de Salud Pública, Universidad de Chile, reproduciendo a La Tercera (14-05-2019): «Fonasa: solo 13 % de mujeres entre 20 y 65 años usó el examen preventivo gratuito» (datos 2018 del Observatorio Ciudadano del MINSAL; fuente secundaria). · Superintendencia de Salud, Observatorio de Género (10-03-2025): prestaciones por sexo en isapres, 2024 (uso total; no mide prevención). · OIT. Working under the sun causes 1 in 3 deaths from non-melanoma skin cancer, say WHO and ILO, 08-11-2023. · Pega F, et al. Environ Int 2023;181:108226. · Movember Foundation. https://movember.com (campaña; no efeméride OMS).